Empezando por lo más reciente, ¿qué ha supuesto en tu caso editar tu primer libro con edición personal ?
En el fondo de todo escritor subyace la idea de que su obra sea difundida, de lo contrario ¿qué sentido tendría escribir?
Es difícil publicar en España, casi imposible «si no eres famoso», por lo que, en mi caso, es obvia la razón por la que he elegido edición personal para publicar tres de mis libros... y los que están por llegar.
¿Qué te resultó más atractivo?
Pude ir a mi ritmo. En todo momento han respetado mis ideas y, lo que es más importante, las han llevado a la práctica. Mis libros son lo que yo he querido que sean.
¿Cómo te sentiste la primera vez que viste tu libro a la venta en una librería?
La palabra es « extrañeza » . Me parecía que mi foto de portada « no era yo » y que mi hijo, el ilustrador oficial de mis libros... ¡Estaba guapísimo!
¿Desde cuándo escribes y por qué?
Escribo a altas horas de la noche, escuchando los « ronquidillos » de mi niño que descansa feliz. Hay paz en la noche y la tranquilidad requerida para ello. A las siete de la mañana suena el despertador y toca ser médico y madre y ya no hay tiempo para libros.
¿Qué hay de ti en tu obra?
Yo estoy en mis libros y viceversa, es inevitable. Los libros para los escritores son como los hijos para las madres: se les quiere y se está orgullosa de ellos.
Tu mejor crítica de un lector.
La de mi hijo, que ni siquiera ha leído mis libros al completo, porque a él lo que realmente le gusta es dibujar... A veces me dice «Pero ¿cómo se te ocurre poner esto o aquello?» o «menuda tontería» y siempre le hago caso porque al final ¡lleva razón!
¿Ordenador o máquina de escribir?
Primero siempre a mano, luego me toca mecanografiar y pasar al ordenador, que no cuenta con mis simpatías.
Tu próximo libro...
Sólo tengo un par de hojas escritas y el título... Pero volverá a ser TRASCENDENTE... ¡eso seguro!
Puestos a soñar...
Tengo los pies en la tierra... pero mis propios sueños sólo los contaría cuando estuvieran realizados y para entonces ya tendría otros en mente... así somos los humanos.
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