Es el fútbol
José Hellín Castaño

Es el fútbol para mí un sentimiento adosado a mis adentros.
Lo siento tan profundo como la pasión más enardecida.
Es parte importante de mi vida, pues me alimenta casi como la propia comida.

Es para mí la prolongación del más arraigado sentir que me hace feliz, mi mejor terapia, mi más eficaz medicina.

Vivo la semana expectante e ilusionado de corazón, esperando la llegada de una a otra jornada, configurando la quiniela, para ver qué nos depara la diosa Fortuna y los caprichos del balón.

Se convierte entonces el fútbol en el deporte rey y yo en el rey del fin de semana. El transistor acude fiel a su cita obligada de cada jornada y las voces tan identificables que cantan el carrusel de goles me son tan gratas que pasan a formar parte de lo más íntimo de mi familia.

Asisto al estadio con gran expectación para seguir a mis colores, viviendo antes, durante y después del partido toda la emoción. Me desfogo, lanzando al viento mi opinión, me divierto y me libero de toda la tensión acumulada a lo largo de la semana, entre el sudor y la pasión que despide el cemento de la grada, pero siempre con la debida corrección.

Al finalizar cada encuentro espero a que la gente salga, hasta quedarme solo en el estadio para respirar el ambiente generado durante el partido.

Y es que el fútbol me da mucho, me regala pasión, me culturiza ampliando mi área de conocimientos, sobre todo geográficos, pues me hace descubrir nuevas ciudades, como me puede volver a pasar si como es mi firme propósito acudo este verano a la Eurocopa de Portugal.