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Iván Estrada Fernández

¡¡¡Pipas, chicles, caramelos, patatas, sugus…!!! Desde que mi abuelo me hiciera socio de un importante club de fútbol en el año 1984 se ha quedado grabado en mi memoria esta curiosa frasecilla de uno de los cientos de puestos de golosinas y frutos secos de alrededor del estadio. Antes de los partidos los espectadores se reúnen con amigos y familiares para dar una vuelta, tomar unas cervezas o comprar algo con el fin de endulzar la espera. Yo soy un clásico de las pipas. Mis nervios no me permiten ver con tranquilidad un partido sin su sabor salado. Además de las pipas, el olor típico del fútbol es el olor del puro. Hasta que no hueles el humo de un habano no te das cuenta de que ya estás preparado para afrontar la batalla, para animar a tu equipo hasta desfallecer, para gritar y desahogarte con el árbitro de turno, para cantar los goles…

Miles de aficionados se agolpan frente a la televisión de sus casas o de los bares, ataviados con bufandas y camisetas de sus equipos favoritos, con las caras pintadas, ante los grandes acontecimientos futbolísticos, como un Mundial, una Eurocopa, una final de Liga de Campeones o un derbi decisivo.

No entiendo a los críticos del deporte rey. Los amantes del fútbol no hacemos daño a nadie cuando vemos un partido o cuando sufrimos porque la pelotita no ha querido entrar en el arco. Es nuestra forma de diversión, nuestra «droga» semanal, nuestro modo de vida. Pero no se crean, a mí también me gusta disfrutar con la lectura de un buen libro, con la exposición de una obra de Manet, con un documental sobre el exterminio turco, con una cena romántica en un restaurante italiano o con una simple obra de teatro… Lo único que hago es añadir a esos placeres el fútbol. Porque el fútbol es algo mágico y emocionante, difícil de describir en una única frase. Quizás Bill Shankly, antiguo directivo del Liverpool F.C., consiguió un golazo con su definición: «Algunos creen que el fútbol es un asunto de vida o muerte. Es una actitud que me decepciona mucho. Les puedo asegurar que es algo mucho, pero que mucho más importante».

El fútbol es un sentimiento, una manera de vivir, una lucha continua por conseguir la victoria, un título, o incluso la permanencia en una categoría. Este deporte -a pesar de la violencia de unos cuantos ultras descerebrados- une generaciones, comparte sensaciones, genera diversión y entretenimiento.

En resumen, el fútbol es… cómo describirlo, es… algo grande, el 'fútbol es… fútbol', como decía Vujadin Boskov. Y al que no le guste que no lo vea, pero que tampoco se cebe con él, porque el balón tiene sentimientos.