
Solo en ataque
Javier Castro
Tenía que haber venido antes, si con Rafa siempre pasa igual: «no te preocupes, que a las ocho y media estoy en El Charli para coger mesa». Es la última vez que me lo hace. Si no encuentro una silla pronto me largo, porque con el mal cuerpo que tengo no aguanto de pie el partido entero.
Voy a pedir un refresco a ver si me espabilo.
- Una coca-cola, por favor.
¿Es que la gente no sabe qué hacer un domingo por la tarde? Si, total, seguro que gana el Madrid. Debo de ser el único en todo el bar que quiere que gane el Rayo.
Anda, una banqueta libre.
- Perdón ¿está ocupada?
- Sí.
Mierda. Para qué preguntaré, si la cojo y me siento el tío este ni se entera. Si estás tan colgado como yo, listillo. Y a ver si cambias de chándal, que el que llevas es de la época de Santillana.
Pero si ya ha empezado el partido; claro, es que son
las nueve. Se va a enterar Rafa cuando llegue. Encima de que ayer desapareció
a las tres y media sin decir nada... Seguro que había quedado con alguna
amiga de Olga. El tonto de él se cree que los demás no lo sabemos,
¡si desde que cortaron no hace más que enrollarse con sus amigas!
Eso sí que es un chollo, la verdad es que se lo monta de puta madre.
Por cierto, tengo que decirle que me presente a la rubita de pelo rizado que
estaba ayer con Olga, ¿cómo me dijo que se llamaba? Es igual,
él seguro que se acuerda.
- ¡¡¡Penaltiiiii!!! Sííííí...
¡Cómo grita el energúmeno este! Hombre, Santillana tenía que ser.
No me digas más, otro regalito para el Madrid. A ver la repetición... ¡me cago en la mar! Si se tira así uno del Rayo seguro que no pitan nada.
Desde luego el amigo Santillana podía tener un poco de dignidad, que parece que están jugando contra el Bayern. Y encima ha dejado la chaqueta en la banqueta, será mamón. Ojalá lo falle. ¡Toma parada! Te jodes.
Míralo, ¿por qué no saltas ahora,
capullo? Aúpa Rayito. Esto se pone más interesante, a ver si se
anima el Rayo.
Yo había pedido una coca-cola, ¿no?
- Perdona, ¿me pones la coca-cola?
- ¿Cómo?
- Que si me pones la coca-cola que te he pedido antes.
- Ah, perdona, que no te había oído.
- Nada, no importa.
Pues te la he pedido hace un cuarto de hora.
Bueno, voy a llamar a Rafa a ver qué pasa.
Vaya, si tengo un mensaje suyo en el móvil. Me da que éste no
viene. Efectivamente: «Me quedo en casa. Me duele la tripa». Qué
mamón, y me manda el mensaje a las nueve y cuarto. Qué coño
haría ayer por la noche. Es igual, si luego nunca cuenta nada. Pero ésta
se la guardo.
¡Por fin!, ¡mi coca-cola!
- Gracias.
Joder, si sé que no viene Rafa me hubiera ido
hace un rato. No sé para qué pido nada. Me la tomo y me voy para
casa.
- Aaaaah...
Qué rica. Lo mejor para la resaca, sin duda. Así,
fresquita con hielo y limón entra que es un gusto. Hasta el hambre me
está entrando, con el mal cuerpo que traía. Esa tortilla parece
que me llama, voy a pedir un pincho y así me voy a casa cenado.
- Perdona...
- ¡¡¡Gooooool!!!
Mierda, gol del Madrid.
¡Cómo grita este tío! Casi se me
echa encima. Si se pone colorado. A lo mejor en su casa pasan de él y
viene aquí a montarla. Y encima me mira, ¿se me nota en la cara
que soy del Barça o qué? Anda y que te den, que a mí también
me han dejado colgado pero por lo menos no hago el numerito.
Mejor, que se haga notar, así se da cuenta todo el bar de que no cambia
de chándal desde el setenta y ocho.
Vaya gol. La verdad es que hay que reconocer que Ronaldo
es un crack. Qué golazo ha marcado el muy...
- ¿Querías algo?
- ¿Eh?
- Que si me has llamado.
- ¿Yo?, no... ¡Ah, sí! Ponme un pincho de esa tortilla.
- ¿De ésta?
- No, de la rellena.
Mira qué orgulloso se le ve a Santillana, con su barriga cervecera y su purito rubio. Por favor, ¡pero si con ese equipo metería goles hasta yo!
Bien, mi pinchito ya llega.
- Gracias. Oye cóbrate.
Esto me va a sentar de fábula, sólo con verlo ya me hace chiribitas el estómago.
Está cojonudo. A ver si el vecino me deja disfrutarlo, que con cada bocanada me ahuma entero.
Muy rica, sí señor. Un traguito para que
pase mejor. Se me va a hacer pequeño el pincho de lo buena que está
la tortilla...
- ¡Toma! ¡¡¡Gooool!!! Si es que somos los mejores.
Si decía yo que éste me amargaba la cena.
- ¿Fuera de juego? No fastidies. ¡Joder!
Me alegro... ¡se le ha caído el purito encima de la cazadora! Ji, ji, ji. Será capullo, y ahora se le cae al suelo. Pues te jodes que está mojado.
Fuera de juego clarísimo. Santillana, si es que te quejas de vicio. Qué mal acostumbrados estáis los madridistas.
Qué bien me ha sentado la tortilla, ahora un cigarrito
y me voy para casa.
- Oye ¿me das uno?
- Sí hombre. Toma. ¿Quieres fuego?
- No, tengo.
Lo que me faltaba, encima le abastezco de tabaco. No des las gracias, pedazo de gorrón. Pues ahí te quedas con tu Madrid, que a mí este partido me importa un pimiento.
Y le gritas en la oreja a tu padre.
- Bueno, hasta luego.
- Adiós.
Que no te decía a ti, Santillana, que se
lo decía al camarero...