«Sancho, mira por primera vez el mar. Vuesa merced ve en procesión las taimadas magdalenas, la redondez irregular de las rosquillas, los buñuelos que hacen aspavientos como molinillos, las humildes galletas todoterreno, el pan tierno de leche, la cojera de los churros crujientes y azucarados, los donuts apócrifos, todos avanzando como un solo hombre, como un ejército, vuecencia, hacia el mar de té».