DEDICATORIA
Una vez viajé a un lugar lejano
y misterioso adonde acudí
para entregar un libro.
A la persona que ahora lo custodia
le dije bajo la mirada atenta de un
cielo estrellado lo que contaba.
Una historia de amor y desamor,
de vida y muerte, cuyos protagonistas
son el tiempo y la belleza.
El rugir de las olas, su estruendo,
ahogaban mi voz en la inmensidad
de la noche, como un eterno
combate entre todo y nada.
De este libro escogí
estas acuarelas y vivencias.
Quizá sea cuanto se salve
de El viaje del salmón rojo.
Hay muchas maneras de agradecer.
Ésta es la mía.