En este relato bastante autobiográfico, Angelis, el prota-gonista, va
en busca de su infancia, de sus propias raíces etno-lingüísticas (y
por ende de la historia y cultura de su propia región). Busca que sus
viajes frecuentes y regulares a la propiedad de su familia en Borgo
Diana, Piamonte (Italia), le hagan evocar…
Un interesante juego de correspondencias y de transvases destacan
en este relato atormentado y emocionado.
Entre la educación oficial facilitada y una percepción sensorial
acumulada a lo largo de una ancha experiencia iniciática, un antagonismo
interior crecerá y nunca soltará a Angelis (se trata de la progresiva «hibridación cultural»). El conjunto, la destilación, harán que
Angelis ya no sea el hombrecito al que quisieron formar, sino que se
convertirá en «el hombre que él quiso ser».