BIOGRAFÍA
Sus amigos dicen que no podía haber elegido mejor día para nacer, hace 34 años, que el día en que nació: 31 de octubre, Día de las Brujas (Madrid). Y aunque ella se resistiera a ser este personaje en su cuento (por querer ser la princesa), tuvo que rendirse ante la evidencia de las pruebas cuando volvió a nacer una mágica noche: la Noche de San Juan. Por eso, decidió estudiar el arte de inventar pócimas y bebedizos y, tras pasar unos años en una escuela de alquimia, obtuvo el diploma que la acreditaba como apta para envenenar manzanas y encantar ruecas que hagan dormir cien años. Actualmente vive en Madrid, en un palacio con cristales de colores que fue antes una fea taberna pero que un hada madrina, agitando su varita, transformó en lo que es hoy. Conserva puestos sus zapatos de cristal y sólo escribe cuentos que hayan sido antes realidad.
SINOPSIS
Porque todo depende del cristal con que se mire, el sueño puede ser compañero inseparable del insomnio, provocando encuentros y desencuentros que ni siquiera se pueden explicar con palabras (por muy llanas que sean). Porque algunos viajes nos llevan directos al amor sin hacer ninguna parada, mientras que otras veces el tren nos deja en la estación del olvido y sin billete de vuelta. Porque a pesar de que el destino esté escrito, ¿quién dice que no nos aceptará una enmienda?
Cuentos que cuentan (algo) no pretende contar nada que no se sepa ya. Simplemente pretende contarlo de otra manera.