BIOGRAFÍA
Jesús Santamaría Hortigüela nació en Torresandino (Burgos), pero jamás echó raíces en ninguna parte. Salió de su pueblo natal siendo un chaval y desde entonces su vida ha sido una huida constante de sí mismo. Escribe básicamente para refugiarse.
Es autor de las novelas Luis Güisqui Dyc y La cara alegre de un tirano.
Herederos de una guerra perdida es un guiño a nuestra historia más reciente, cuando España toda ella era una gran prisión.
SINOPSIS
Álvaro Olea Hontoria es un joven que al salir de la cárcel, a la que fue confinado por sus ideas liberales, regresa a su pueblo natal. Un lugar situado en la Castilla profunda en la que los odios provocados por la Guerra Civil siguen latentes. Un territorio en el que la estirpe y la genealogía son una carga, impuesta o elegida, que cada ciudadano soporta dependiendo del bando, vencedor o vencido.
Herederos de una tierra perdida refleja fielmente la idea aquella de que el tiempo de posguerra fue una segunda guerra española en la que la violencia sólo estaba de un lado. El caciquismo y el uso de la fuerza por una parte, y por el otro la ciega esperanza y la perseverancia por el cambio eran el teatro de las realidades en el que cada uno representaba su papel.
Álvaro Olea Hontoria es una persona que siempre fue fiel a sus principios y a sus creencias, y que parafraseando las palabras del poeta turco Nazim Hikmet «jamás llevó dentro de sí mismo la prisión».