SINOPSIS
Tanto Orlando, que es capaz de atravesar la historia "disfrazado"
de hombre y mujer, como Tiresias, el más famoso adivino griego,
quien también ha experimentado los dos sexos -aunque cegado
de por vida por una disputa entre dioses- transitan por el poema inciándonos,
el primero en la disolución de la realidad mediante las pretendidas
categorías benéficas de la acción y el movimiento,
que más tarde se volverán catastróficas, según
el inmisericorde dictamen del augur, a quien su vida larga y oscura
no le permite participar de las hazañas guerreras. Y en vano
emitirá sus mancias -que siempre se cumplirán- para
advertirnos de que también nosotros moriremos muy lentamente,
si no al beber el agua fría de la fuente Telfusa, cuando al
caer la tarde, una vez más, nos entreguemos ensimismados en
el runruneo de las voces apagadas que volverá a traer la hora
violeta.
Acaso tú, hipócrita lector, ¿no ignorarás
que quien conoce al dragón sabe también cómo
vencerlo?
Tras de ti,
a muchos pasos,
te sigue el encapuchado.
Tardarás mucho tiempo
en verlo
y mucho más
en tenerlo
a tu lado.
Cuando esto suceda
el duelo
de los corazones
será a muerte.
Lejos aún
presientes tus persianas de oro
y la cinta rosa de tu cuerpo.